jueves, 21 de agosto de 2014

Una tarde mas

Otra tarde de lluvia, no se los días que han pasado ya, veo pasar las horas frente a la ventana, veo el recorrido de las gotas sobre el cristal, caen resbalando, uniéndose a otras, creciendo, aumentando su tamaño y con él la velocidad con la que resbalan hasta morir al acabar el cristal. Se puede contar una vida en el recorrido de una gota de lluvia, nada lo frena, solo mis dedos cuando la acarician, en ese momento se acaba su carrera inevitablemente. Como una vida.

Una tarde mas, no se en tiempo que llevo aqui ni en que estaré, solo estoy.

El teléfono suena, un mensaje mas, están en el parque, pero no quiero volver alli, tengo exámenes en estos días, si, diré que tengo que estudiar, asi no insistirán. Me quiero quedar aqui viendo las gotas correr.

Vuelven a gritar. ¿Se cansarán algún día de discutir? Después de tantos años ya no les deben quedar motivos. Después de tanos años se han convertido en un ruido de fondo, un trise sonido. Pero mientras discutan no están intentando obligarme a comer ni haciendo preguntas que no pienso responder. Tengo que hablar con ellos, ya he cumplido 18, ha llegado el momento de empezar mi historia, pero ni siquiera eso me hace feliz ahora. No puedo comer, necesito dormir y tengo miedo a cerrar los ojos, cuando lo hago vuelvo atrás en el tiempo, vuelve ese horrible frenazo, el olor a goma y ese sonido, escuche el crujir de su cuerpo y lo escucho una y otra vez, ya no puedo llorar ni puedo seguir. Solo estoy aqui.

No se si me consume la rabia o la tristeza, he visto a otros amigos morir pero esta vez es distinta, esta vez no lo decidió él. Otro decidió que seria su ultimo día, como mi dedo con las gotas del cristal. No puedo asumir esto ni hacer nada para remediarlo.

Enciendo otro cigarrillo, nunca he fumado ni lo hago ahora, la gente cuando está nerviosa fuma, cuando está deprimida fuma, he pensado que quizá me calmaría pero de nada sirve, solo lo miro consumirse, a su manera ocupa mi mente, si ayuda, hace que el tiempo pase sin sentirlo.

De nuevo tocan a la puerta, ya ha oscurecido y van a cenar, ya no gritan, no me he dado cuenta cuando han dejado de hacerlo, pero no tengo hambre, no puedo comer, haré un esfuerzo para no escucharle, un sandwich, si, eso estará bien. Las palomas se ocuparán de él.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Una historia antigua que comienza hoy

Hoy solo quiero saludar, es la primera vez que entro aquí decidida a contar una historia desconocida por todos. No prometo una historia romántica, ni emocionante. Solo son los sueños de una violinista en la noche y su paso por el mundo.